Bueno, pues la navidad ya está aquí entre villancicos y turrones. Las vacaciones han empezado para los filólogos (a mí me queda una clase, pero vamos, como si no la hubiera xD). Decir que ha sido un "trimestre" -no cuatrimestre, porque desde el 17 de septiembre al 17 de diciembre van 3 meses clavados, si no me fallan mis cálculos- muy poco ajetreado para mí y estoy "relativamente" contenta, la verdad. El cuatrimestre que viene empezaré con estrés porque claro, con 4 asignaturas de literatura que tendré... ya me dirán ustedes si no es para volverse loca, pero bueno, tiempo al tiempo. A pesar de todo esto, en mi caso y en el caso de muchísimos más en mi situación, mi navidad no será para descansar, sino para estudiar y prepararme los exámenes de enero, pero no me preocupa mucho tampoco; la verdad, ¿para qué estresarse? No merece la pena.
Para mí las vacaciones de navidad siempre han sido mágicas en la etapa esa de la inocencia, que dices ooh voy a pedir a Papá Noël esto y esto, y a los Reyes esto y esto. Ahora, ha llegado un momento que bueno, con la edad (como si tuviera un montón de años...) pues me autorregalo las cosas, ya no tengo esa inocencia de decir "este año me he portado bien y Papá Noël y los Reyes me traerán muuuchas cosas"; ahora soy yo la que se cuestiona cómo se ha portado durante el año y si de verdad me merezco que me compre ciertas cosas, si de verdad me van a servir para algo, si son realmente necesarias... (mentira, aunque no soy una derrochadora...)
Después de esas maravillosas vacaciones para algunos y terribles para otros, venía la peor etapa, de vuelta a las clases... me entraban los siete ataques por aquella época infantil e inocente, ahora no, ahora al contrario, no quiero que se acabe la universidad por navidad, no quiero tener vacaciones de navidad, quiero seguir con mi gente allí, cada día, viéndolos, abrazándolos, echándoles mil piropos y hablando con todo el mundo... entonces, pues, como no hay remedio, sólo me queda pensar que se pase un mes rápido para llegar febrero y vooolver a comenzar con fuerza para todo.
Esto parece que siempre sea lo mismo pero en fin, me hacía ilusión dedicar un artículo a ese tema.
Una curiosidad de la navidad: sólo me gustan los polvorones de limón, los bombones mon chéri y el turrón duro.
miércoles 17 de diciembre de 2008
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