Ayer, navegando por internet a altas horas de la madrugada, fingiendo que dormía, encontré una reseña preciosa... que hablaba sobre los verbos ser y estar en sus diferentes usos según un libro. Todavía me pregunto cómo se hace una reseña, que a mi modo de ver parece un resumen; o cómo se hace una monografía o un ensayo, todo es ponerse, cuando se me pida algunos de esos tres tipos de texto.
Y vamos al lío, poesía que hice hace meses:
Cuando vi aquella mirada
que traspasaba mis sentidos,
mi alma sintió algo parecido
a cuando bajo un tobogán alocada.
Lo miré de nuevo y su rostro
dibujó una dulce sonrisa,
mientras notaba su brisa,
su olor a hombre robusto.
Nos abrazamos, palpé su cara
frente a la mía, ¡ay tontilla!
Y nos dimos un beso en las mejillas;
en ningún momento me sentí rara.
Siempre que lo miraba no me salían
las palabras, ahora parece que fluyan
pero no puedo entender las suyas,
su timbre de voz me despista todo el día.
El tiempo pasó muy rápidamente,
ya no siento lo que sentía antes;
te sigo queriendo ya lo sabes,
cuanto más no puedo, más te quiero.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada