miércoles, 25 de febrero de 2026

Recuerdos universitarios (I).

 Aquel día en la biblioteca nos conocimos, nos miramos a los ojos, empezamos a sonreír como tontos y, tan directo al corazón como la flecha de tu horóscopo, me encapriché pérdidamente de ti.

Eres aquel libro abierto que, a veces algo me aburre, porque no me interesa en absoluto lo que pasa en el mundo, pero sí me lo que sale de tu cálida y grave voz.

Fueron muchos, demasiados los momentos en los que cruzamos miradas y abrazos... no sé si pícaros o no, pero me a mí me hacía daño verte y no poder alcanzarte; nunca pude suplicarte al oído que me gustabas, y quería besarte siempre que nos veíamos. Una vez, ¿por accidente? Me diste un beso en mi comisura izquierda de los labios y ese día fue el mejor de mi vida. Fue lo más cerca que tuve tu boca cerca de la mía, y con eso me iré al otro mundo, sin haber podido establecer un contacto húmedo entre tu boca y la mía.

Nunca me lancé, porque sabía que sería el mayor error de mi vida y me hubiera arrepentido siempre cuando tú me hubieras rechazado, como aquella vez en la playa... Que me puse a darte un simple masaje, y en algún momento donde casi podía conseguir un roce más tuyo, paraste mi ilusión de nuevo.

Estás más que perdonado, somos totalmente incompatibles, pero el día que aparezca otro nórdico, no lo voy a dejar escapar y voy a intentar lo imposible para que enfríe este cuerpo lleno de inseguridades, fuego, pasión y tristeza.

T'estimo sempre, amic. Estic boja. No em facis gaire cas.

Buenas noches mi amor imposible, nunca te olvidaré.


miércoles, 15 de octubre de 2025

Octubre (I)

    (Apreciados/as lectores/as. Todo lo que escribo en este blog son opiniones, por favor, no os toméis nada     a lo Twitter. Gracias por su colaboración)
  

  Otoño se acerca, y con él, los grandes virus deseando entrar en un cuerpo. Hay que abrigarse el cuello los que padecemos de amigdalitis o hemos cogido cinco seguidas en un mismo invierno y, encima, en ciertos lugares donde pasábamos muchas horas se nos reían en la cara. En ese instante, automáticamente mi cerebro crea un pensamiento así cómo... "ojalá te vuelva". Tú no te vas a reír de mí sin mi permiso.

    Después está la gran discusión entre celebrar La Castañada y Halloween. Mirad, yo siempre de pequeña en ese colegio manipulador celebrábamos La Castañada con no recuerdo qué y, al final de la fiesta, nos daban un cucurucho de papel-cartón con castañas tostadas. ¿Qué tendría que haber hecho? Tirarlas a la basura y escupir en ellas, porque estaban asquerosas. Sí, la palabra "asco" tendría que estar permitida en nuestros entornos sociales cuando hablamos de comida, porque hay comidas que dan muchísimo asco. 

    Conozco un gran cocinero que me dice siempre que comemos por la vista, y no le falta razón al hombre. A mí no me pongas grillos, ni magret d'ànec, ni otras minudencias para comer ni nada de eso, ni 100 platillos minis por 500€; por favor, eso no es comer ni es nada. Tampoco es que me coma tres enormes platos; pero haga el favor de ponerme al menos un primero y un segundo en condiciones. Y, si me quedo con hambre, agradezco un heladito de limón para la digestión. Que para aquel que no le guste el limón, efectivamente, ese dulce ayuda a que baje un poco la comida. Hay muchos secretos de cocina que, la gente que te dice: uy, en este restaurante hemos comido muy bien, no saben realmente lo que es comer bien de verdad, porque luego vas tú a ese lugar y es para echarse a llorar.
 

   El mes de octubre es aquel espacio de tiempo entre el calor y el frío que se me hace insoportable pasar. Que durante el día hace un sol espectacular y por la noche refresca un poco pero no sabes con qué abrigarte porque te pasas o te falta. Así que no me queda otra que ir aceptando las etapas que vienen con unas castañas crudas, que me gustan más.


    Feliz mes de otoñubre. 


    ¡Ah! Prefiero Halloween


viernes, 5 de septiembre de 2025

Septiembre (I)

Estoy harta, y como nadie quiere escucharme o le da igual, pues escribo aquí. A veces pienso de dónde saca la gente el buen humor de cara a la galería cuando de puertas para adentro te pasarías el día en la cama sin salir, sin hablar, sin gastar energía. ¿Qué os anima a vivir? Yo solo quiero que un coche me atropelle, pero ni despistándome me pasa, ¿estaré protegida por alguien? ¡Que se manifieste! ¿Qué quiere de mí?

Me envían propaganda, doy las gracias y deseo suerte. No responden. Pregunto a una de mis mejores amigas qué tal su verano, sin respuesta. ¿Adónde están los tan buenos deseos de antes, que si hermana que si mi...? 

Y cuando hay un plan, siempre es lejos de donde vivo, siempre, no puede ser a medio camino o en otro lugar, no; tiene que ser a cinco minutos de la otra persona. Me he cansado.

Septiembre es un mes raro, es de las pocas veces que no me gusta y no tengo ganas de absolutamente nada. Mi ciudad está llena de ocio, no quiero ir a nada en absoluto. En todos los sitios hay demasiada gente, te empujan, te rozan con su sudor retestinado, hay mucha gente que huele mal, y esto último es una cosa que voy a repetir hasta la saciedad, porque en esta sociedad hay personas que, no conocen la palabra agua, jabón, colonia y desodorante. Y si no fuera porque corro el riesgo de vete a saber qué, pues haría cosas: promociones de productos de higiene personal, distribuidora de Avon Cosmetics, quién sabe.

Podéis creeros, que hace poco tuve un trabajo en un piso (vamos a obviar qué tipo de trabajo, porque vari@s de aquí sabéis mi profesión) y del olor raro a comida extranjera salí de ese lugar con náuseas? Sí, querid@s lectores, esto es real. Y la persona me ha vuelto a reclamar para trabajar nuevamente, por supuesto he dicho que no.