domingo, 21 de junio de 2026

Catarsis

    Apareciste en mi vida en un momento de crisis existencial. Todavía me pregunto qué hago en una plataforma de contenido donde nada me va bien, pierdo a todo lo que juego casi y a veces hablo con una especie de pantalla sin feedback aparente.
    Afortunadamente, te he visto en persona varias veces, siempre la última vez mejor que la anterior: por tu carisma, por tu saber estar, por tus conversaciones, por tu cálida bienvenida, por tu sonrisa, ... No nos debes nada y yo siento que te debo mucho, que una simple suscripción no es nada, pero sentiría vergüenza gastándome más de lo que me puedo permitir. Algunos pensarían vete a saber qué, pero siempre esto me ha dado completamente igual hasta hace pocos años. Unas lágrimas vierten de mis ojos, porque tengo sentimientos encontrados, porque siento que no puedo encontrar a nadie especial que le gusten mis planes, mis cosas, mi filosofía de vida. A esto, hay que añadir que se me fue la cabeza al cielo: quiero trabajar como tú y no podré llegar a tu nivel profesional, porque voy tarde, porque siento que ya no valgo para nada.
    Me encantaría, antes de irme a dormir, soñar cada día despierta, imaginar cosas preciosas, imaginar un futuro con una vida estable sin preocuparme por mi salud, ni por mi economía ni por mi familia; pero desgraciadamente, una enfermedad crónica me tiene la mente absorbida, una economía baja me tiene preocupada y una familia ya de avanzada edad me tiene triste. Por eso, no puedo imaginar algo bonito antes de irme a dormir.
    Como me decía una amiga hace mucho tiempo, si yo tuviera una varita mágica que lo arreglara todo, la usaría a cada instante para solucionar mi vida, y no estar en constante lucha.
    He tenido pensamientos de quitarme la vida, de desaparecer de una vez por todas. Pero luego pienso que tengo una familia que me quiere, como dices tú al contrario a veces. Por suerte, tengo una familia maravillosa que me ha permitido siempre crecer a mi manera sin exigirme nada. Y eso no pueden decirlo todos los hijos del mundo (las lágrimas ahora mismo son algo más gruesas y densas). No soy para nada cariñosa, pero cuando tengo que decir algo, lo digo siempre entre lágrimas: no me perdono ser distante, fría y egoísta. Y el día que cambio esto, me dicen que soy falsa. Puede que nadie del exterior de mi casa me quiera como soy, pero al menos siento un pequeño orgullo de ser así, a mi manera; y no me apetece cambiar para que me amen. Quiero que me acepten así, porque no sé ser diferente.
    Y si alguna vez digo a algún hombre o mujer "rey" o "reina", es porque realmente lo siento de verdad, no porque sea una coletilla como decir "guapa" y sucedáneos.
A veces me pregunto por qué se me envió a la Tierra. ¿Cuál es mi misión de vida? ¿Tuve otras vidas? ¿Soy novata? ¿Por qué no recuerdo mis vidas anteriores?                 Expertos en espiritualidad dicen que no recordamos vidas pasadas para que no tengamos conflictos con otras situaciones o personas, como que nos borran de la memoria lo anterior vivido.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Recuerdos universitarios (I).

 Aquel día en la biblioteca nos conocimos, nos miramos a los ojos, empezamos a sonreír como tontos y, tan directo al corazón como la flecha de tu horóscopo, me encapriché pérdidamente de ti.

Eres aquel libro abierto que, a veces algo me aburre, porque no me interesa en absoluto lo que pasa en el mundo, pero sí me lo que sale de tu cálida y grave voz.

Fueron muchos, demasiados los momentos en los que cruzamos miradas y abrazos... no sé si pícaros o no, pero me a mí me hacía daño verte y no poder alcanzarte; nunca pude suplicarte al oído que me gustabas, y quería besarte siempre que nos veíamos. Una vez, ¿por accidente? Me diste un beso en mi comisura izquierda de los labios y ese día fue el mejor de mi vida. Fue lo más cerca que tuve tu boca cerca de la mía, y con eso me iré al otro mundo, sin haber podido establecer un contacto húmedo entre tu boca y la mía.

Nunca me lancé, porque sabía que sería el mayor error de mi vida y me hubiera arrepentido siempre cuando tú me hubieras rechazado, como aquella vez en la playa... Que me puse a darte un simple masaje, y en algún momento donde casi podía conseguir un roce más tuyo, paraste mi ilusión de nuevo.

Estás más que perdonado, somos totalmente incompatibles, pero el día que aparezca otro nórdico, no lo voy a dejar escapar y voy a intentar lo imposible para que enfríe este cuerpo lleno de inseguridades, fuego, pasión y tristeza.

T'estimo sempre, amic. Estic boja. No em facis gaire cas.

Buenas noches mi amor imposible, nunca te olvidaré.


miércoles, 15 de octubre de 2025

Octubre (I)

    (Apreciados/as lectores/as. Todo lo que escribo en este blog son opiniones, por favor, no os toméis nada     a lo Twitter. Gracias por su colaboración)
  

  Otoño se acerca, y con él, los grandes virus deseando entrar en un cuerpo. Hay que abrigarse el cuello los que padecemos de amigdalitis o hemos cogido cinco seguidas en un mismo invierno y, encima, en ciertos lugares donde pasábamos muchas horas se nos reían en la cara. En ese instante, automáticamente mi cerebro crea un pensamiento así cómo... "ojalá te vuelva". Tú no te vas a reír de mí sin mi permiso.

    Después está la gran discusión entre celebrar La Castañada y Halloween. Mirad, yo siempre de pequeña en ese colegio manipulador celebrábamos La Castañada con no recuerdo qué y, al final de la fiesta, nos daban un cucurucho de papel-cartón con castañas tostadas. ¿Qué tendría que haber hecho? Tirarlas a la basura y escupir en ellas, porque estaban asquerosas. Sí, la palabra "asco" tendría que estar permitida en nuestros entornos sociales cuando hablamos de comida, porque hay comidas que dan muchísimo asco. 

    Conozco un gran cocinero que me dice siempre que comemos por la vista, y no le falta razón al hombre. A mí no me pongas grillos, ni magret d'ànec, ni otras minudencias para comer ni nada de eso, ni 100 platillos minis por 500€; por favor, eso no es comer ni es nada. Tampoco es que me coma tres enormes platos; pero haga el favor de ponerme al menos un primero y un segundo en condiciones. Y, si me quedo con hambre, agradezco un heladito de limón para la digestión. Que para aquel que no le guste el limón, efectivamente, ese dulce ayuda a que baje un poco la comida. Hay muchos secretos de cocina que, la gente que te dice: uy, en este restaurante hemos comido muy bien, no saben realmente lo que es comer bien de verdad, porque luego vas tú a ese lugar y es para echarse a llorar.
 

   El mes de octubre es aquel espacio de tiempo entre el calor y el frío que se me hace insoportable pasar. Que durante el día hace un sol espectacular y por la noche refresca un poco pero no sabes con qué abrigarte porque te pasas o te falta. Así que no me queda otra que ir aceptando las etapas que vienen con unas castañas crudas, que me gustan más.


    Feliz mes de otoñubre. 


    ¡Ah! Prefiero Halloween