jueves, 9 de abril de 2015

Algo más.



Conocerte fue lo más maravilloso de mi vida. Y esto es algo muy típico de decir. Pero hacía años que no sentía tal amor por alguien, ese alguien que tienes las veinticuatro horas del día en la cabeza, que llega su cumpleaños, le regalas lo que más sientes y ya estás pensando qué regalo hacerle en su próximo cumpleaños, en Navidad o en cualquier día del año señalado por tal de hacer feliz a esa persona, ver una sonrisa en su cara y que te dé dos besos de gratitud, y sentir esos besos en lo más profundo de tu bello ser, sentir un amor más allá de lo físico y material que se pueda pensar. Es algo más. Es fundirte al ver que cada día amas más y más... hasta que sientes amor por otras cosas, por todo lo que le rodea... Y no puedes alcanzar su amor, porque tienes terminantemente prohibido acceder a su alma enamorada, porque su alma ya está ocupada por otra persona y tú no vales nada al lado de su pareja, solo eres una amiga. Aun así, eres feliz, porque sentir su mejilla con la tuya te enamora aún más, sentir su dulce voz por la vía que sea ya te llena de felicidad, paz, armonía... porque tu corazón ha despertado un sentimiento de dependencia amorosa que no hace ningún daño; porque te sientes amada pero no de la misma manera que tú lo das; pero te sientes bien, porque no hay nada más bonito en este mundo que sentir el roce de su tacto en tu brazo, en tus manos o en tu abrigo... Aunque no te toque la piel, sientes el calor de sus manos, de su presencia, de su belleza... Todo es maravilloso aunque no seas correspondida, felicítate por sentir amor... y no pienses nada más, ni el porqué ni el motivo... simplemente ama y nada más.

Estamos de paso en este mundo, no nos compliquemos la vida; todo es más sencillo de lo que parece. Todo lo que siembres dará sus frutos, pero hay que sembrarlo a conciencia y desde el corazón, seguro de ti mismo, convencido de que vas a conseguir lo que has pedido que surja; de lo contrario, nada crecerá.

Te amo profundamente, allá adonde estés, por el simple hecho de hablarme y sonreírme.

domingo, 2 de junio de 2013

La chistera mágica (I)

Érase que se era en un lugar remoto de Noruega, una chistera mágica. Un día, se despertó en un armario cerrado y empezó a decir:
--¡Socorro, socorro! Sacadme de esta oscuridad, ¡tengo miedo!--, pero nadie la escuchaba...
La chistera se dio cuenta de que tenía pies y manos, y empezó a forcejear el armario con la esperanza de liberarse de aquel lugar oscuro, lúgubre y con olor a antiguo. Llevaba mucho tiempo ahí, ella quería ver la vida de los humanos, pasear... pero sobre todo, lo que más quería era regalar sorpresas y provocar la sonrisa y la admiración de su público. Para eso, tenía que encontrar a un buen mago que la acompañara.
Estuvo intentando varias veces salir de ese cuchitril, pero no había forma. Se cansó de pedir ayuda, de dar patadas y puñetazos y se durmió.
Pasaron unas horas cuando de pronto oyó que alguien entraba, era una voz fina y delicada; parecía la de una chica. Cuando la chistera estuvo bien despierta empezó a chillar de nuevo:
--¡Socorro, socorro! Sacadme de esta oscuridad, ¡tengo miedo!
Pero cuando quiso llegar a los oídos de quien había entrado, ya era demasiado tarde... porque la persona se había ido ¿Quién sería?
Con una paciencia de palacio, volvió a esperar, y se echó a llorar diciendo:
--Jamás saldré de aquí, con la cantidad de cosas buenas que tengo por compartir con tanta gente... nadie me escucha, nadie me oye, no puedo abrir estas malditas puertas del armario...
Y justo en ese momento había entrado otra persona, había oído todas las palabras de la chistera y dijo:
--¿Hay alguien ahí?
La chistera contestó:
--¡Yo, yo! ¡Aquí! ¡Abridme la puerta por favor! ¡Necesito salir!
La persona, que era un hombre mayor, abrió el armario y... ¡Oh! ¡Qué susto se llevó al ver una chistera que hablaba y tenía piernas y brazos!
--¡Pero quién eres tú!
--Señor, perdóneme... soy una chistera mágica, y como usted me acaba de salvar la vida, será el mago perfecto para que seamos amigos.
--Pero... ¡Si yo no sé hacer magia!
--No importa señor, eso no es problema, yo me encargo de darle las dotes necesarias para serlo.
--Qué amable eres. Pues realmente me va a ir bien aprender un "oficio" nuevo, porque hace años que me retiré, pero echo de menos trabajar en algo, soy viudo y no tengo a nadie que me cuide... ahora quizás ya sea hora de que cambie mi vida y empiece a ser un poco más feliz.
--Pues claro que sí, yo te adoctrinaré en el mundo de la magia y usted, a cambio, cobrará un dinero ¿Qué le parece?
--¡Me parece estupendo!
--No se espere mucho sueldo... porque los principios de todo siempre cuestan, pero nunca hay que perder la esperanza, amigo.
--Yo nunca he esperado lujos en la vida, ni grandes cosas, solo lo justo para sobrevivir, así que seguramente todo irá bien.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Érase que se era en lo más alto de una colina, un castillo muy pequeñito donde vivía una niña rubia con los ojos azul cielo. Era pobre y sencilla, pero tenía el corazón muy grande porque a pesar de su desgraciada vida material siempre hacía el bien cuando alguien le pedía algo. Su soledad desapareció cuando ayudó a una niña muy rica pobre de corazón. Lo tenía pequeño porque se pasó la vida ahorrando cada céntimo que le regalaba su ostentosa familia y no veía lo bella que podía ser la vida repartiendo un poco de su bondad interior a muchas personas: consolándolas por problemas, acomapañándolas en los caminos duros... O simplemente regalándoles unas dulces palabras; ya que ayudar moralmente a alguien no cuesta dinero, sino paciencia, esfuerzo y voluntad.
La niña rica aprendió la lección y empleó toda su fortuna en crear un enorme castillo para la niña pobre, una ciudad con todas las comodidades para los más necesitados y un centro de salud. A medida que pasaron los años, la niña rica se quedó pobre y la pobre se hizo rica.