miércoles, 29 de abril de 2020

Rutinas covidianas


He aquí un relato que no quedó finalista frente a más de 300 participantes. Había que empezar así: Cuando abrió el grifo de la ducha recordó, que habían pasado cuatro meses desde el primer día que se levantó la cuarentena. Ya nada era igual... 

El título y lo que viene ahora, es de mi propia cosecha.

Pero Evicle se acostumbró a vivir en aquel claustro mientras estudiaba un seminario. A pesar de que se suspendieran las clases y las actividades lúdicas, aprovechó para hacer otras rutinas en ese tiempo.

Una de ellas, sería estirarse en un banco de ese complejo monumental y escuchar el sonido de los pájaros y ese viento que pasa por las hojas de los árboles haciéndolas sentir, era el momento más perfecto de su cuarentena, podía hasta oler esa pequeña naturaleza viva.

Otra rutina que hacía era recorrer todo el complejo monumental donde estudiaba, para así lograr encontrarse con alguien de su curso y poder conversar a una distancia de seguridad, ya estaba casi curada del virus y nadie quería hablarle; quería dar calma con sus palabras a sus acompañantes del seminario, pero no lo lograba.

El día empezó a oscurecerse y se retiró a sus aposentos, donde la cocinera le había dejado el menú nocturno con un plato de verdura al vapor, una tortilla de patatas y una manzana al horno con canela y exclamó con fe:
-¡Qué delicia! ¡Gracias Señor, por estos alimentos que me has proporcionado, por estar aquí, ya cuatro meses y haberme adaptado tan bien a esta nueva vida. Gracias Señor, porque sin las oraciones que me enseñaste no sería lo feliz que soy, ya que tu luz me irradia siempre!

viernes, 6 de diciembre de 2019

Pase, pase usted...

Pase, pase usted humilde caballero,     
¿desea entrar en el corazón de una dama
que danza de rama en rama?
Mire, por allí hay una de cabellos dorados;
sueño de todo benevolente amador.
Entrene su ojo avizor cual águila
de vuela de montaña en montaña,
buscando su presa a toda prisa.

Pase, pase usted humilde dama alada,
¿desea entrar en el corazón de un mozo?
Vigile, por aquí hay un humilde cazador
que desea su alegría, su cabello dorado,
el carmín vivo de sus labios finos.
No tema, yo velaré por su seguridad,
y si el caballero no le muestra bondad;
descuide, él mismo pagará su mal.

(¿Continuará...?)

sábado, 23 de febrero de 2019

Entre miles de estrellas.

Entre miles de estrellas
está escrito tu nombre;
a sangre fría se clavaron
en mi corazón todos y cada uno
de los suspiros
de tus abrazos,
de tus palabras,
de tus pensamientos,
de tus emociones...
Ahora te alejas
de mí cual ave libre
en busca de su mejor camino
para quedarme
en el olvido.

Podrás apartarme de tu vida,
pero no hacerme desaparecer
como el viento que acaricia
tu rostro,
y es tan efímero
como el viento.