(Apreciados/as lectores/as. Todo lo que escribo en este blog son opiniones, por favor, no os toméis nada a lo Twitter. Gracias por su colaboración)
Otoño se acerca, y con él, los grandes virus deseando entrar en un cuerpo. Hay que abrigarse el cuello los que padecemos de amigdalitis o hemos cogido cinco seguidas en un mismo invierno y, encima, en ciertos lugares donde pasábamos muchas horas se nos reían en la cara. En ese instante, automáticamente mi cerebro crea un pensamiento así cómo... "ojalá te vuelva". Tú no te vas a reír de mí sin mi permiso.
Después está la gran discusión entre celebrar La Castañada y Halloween. Mirad, yo siempre de pequeña en ese colegio manipulador celebrábamos La Castañada con no recuerdo qué y, al final de la fiesta, nos daban un cucurucho de papel-cartón con castañas tostadas. ¿Qué tendría que haber hecho? Tirarlas a la basura y escupir en ellas, porque estaban asquerosas. Sí, la palabra "asco" tendría que estar permitida en nuestros entornos sociales cuando hablamos de comida, porque hay comidas que dan muchísimo asco.
Conozco un gran cocinero que me dice siempre que comemos por la vista, y no le falta razón al hombre. A mí no me pongas grillos, ni magret d'ànec, ni otras minudencias para comer ni nada de eso, ni 100 platillos minis por 500€; por favor, eso no es comer ni es nada. Tampoco es que me coma tres enormes platos; pero haga el favor de ponerme al menos un primero y un segundo en condiciones. Y, si me quedo con hambre, agradezco un heladito de limón para la digestión. Que para aquel que no le guste el limón, efectivamente, ese dulce ayuda a que baje un poco la comida. Hay muchos secretos de cocina que, la gente que te dice: uy, en este restaurante hemos comido muy bien, no saben realmente lo que es comer bien de verdad, porque luego vas tú a ese lugar y es para echarse a llorar.
El mes de octubre es aquel espacio de tiempo entre el calor y el frío que se me hace insoportable pasar. Que durante el día hace un sol espectacular y por la noche refresca un poco pero no sabes con qué abrigarte porque te pasas o te falta. Así que no me queda otra que ir aceptando las etapas que vienen con unas castañas crudas, que me gustan más.
Feliz mes de otoñubre.
¡Ah! Prefiero Halloween