viernes, 5 de septiembre de 2025

Septiembre (I)

Estoy harta, y como nadie quiere escucharme o le da igual, pues escribo aquí. A veces pienso de dónde saca la gente el buen humor de cara a la galería cuando de puertas para adentro te pasarías el día en la cama sin salir, sin hablar, sin gastar energía. ¿Qué os anima a vivir? Yo solo quiero que un coche me atropelle, pero ni despistándome me pasa, ¿estaré protegida por alguien? ¡Que se manifieste! ¿Qué quiere de mí?

Me envían propaganda, doy las gracias y deseo suerte. No responden. Pregunto a una de mis mejores amigas qué tal su verano, sin respuesta. ¿Adónde están los tan buenos deseos de antes, que si hermana que si mi...? 

Y cuando hay un plan, siempre es lejos de donde vivo, siempre, no puede ser a medio camino o en otro lugar, no; tiene que ser a cinco minutos de la otra persona. Me he cansado.

Septiembre es un mes raro, es de las pocas veces que no me gusta y no tengo ganas de absolutamente nada. Mi ciudad está llena de ocio, no quiero ir a nada en absoluto. En todos los sitios hay demasiada gente, te empujan, te rozan con su sudor retestinado, hay mucha gente que huele mal, y esto último es una cosa que voy a repetir hasta la saciedad, porque en esta sociedad hay personas que, no conocen la palabra agua, jabón, colonia y desodorante. Y si no fuera porque corro el riesgo de vete a saber qué, pues haría cosas: promociones de productos de higiene personal, distribuidora de Avon Cosmetics, quién sabe.

Podéis creeros, que hace poco tuve un trabajo en un piso (vamos a obviar qué tipo de trabajo, porque vari@s de aquí sabéis mi profesión) y del olor raro a comida extranjera salí de ese lugar con náuseas? Sí, querid@s lectores, esto es real. Y la persona me ha vuelto a reclamar para trabajar nuevamente, por supuesto he dicho que no.

sábado, 15 de febrero de 2025

Los miedos y las mierdas

Desde bien pequeñas, se nos educa en el miedo a través de precauciones varias: "niña, no cojas caramelos de desconocidos", "niña, no te fíes de nadie... ni vengo de parte de tu madre ni de tu padre...", "niña, vigila, que anda por ahí el hombre del saco...". Todo esto, a la larga de tanto repetírtelo, llega un momento en tu vida que te sobrepasa y sobrecoge a la vez.

Llevas tal mierda mental que, empiezas a aislarte en tu mundo interior para no ir al exterior. Y así creces, con la única relación social de unos diarios escritos --que por cierto, tengo el último abandonado, a ver si escribo-- que, seguramente, no volveré a releer: están llenos de más penas que alegrías y alguna que otra mentirijilla de cuando era pequeña y me peleaba con mi yayo por ver la tele, ojalá me siguiera peleando con él, por cualquier cosa. 

Cuando te haces adulta, ves las cosas de otra manera y eres más comprensiva, o eso quiero entender. 

Ahora tengo otros miedos y mierdas de vida madura, esos que nos creamos en la cabeza muchas veces películas sobre: "¿qué va a ser de mí en unos años? ¿Tendré trabajo estable? ¿Seré feliz? ¿Caeré enferma y me pasaré el resto de mi vida sufriendo?..."

Nunca, absolutamente nunca os dejéis hundir por nadie por muchas mierdas y miedos que os quieran inculcar, buscad ayuda, que parece que no, pero existe; eso sí: pagando billete tras billete.

Tengo una lucha interior y un mar de dudas particular que, si salgo de este bache... Lo primero que haré es llamar a mi mejor amiga para celebrarlo por todo lo alto. T'estimo M.R.


lunes, 28 de octubre de 2024

Ser dictamable

Nunca tratemos de hacer cambiar a las personas (consejo) porque anularemos su esencia más pura, nos guste más o menos. Es su alma, tiene una historia que contar de por qué es así (¿le hemos preguntado por qué siempre está de mal humor?) y no tiene el carácter de un personaje de Disney.

Vamos a dejar de decir a las personas cómo tienen que ser y qué tienen que hacer, que la dictadura ya pasó. 

¿Qué tal si les preguntamos qué tal están?

Los estereotipos de personalidad que quieren inculcarnos los demás solo sirven para vender tipos de humanos que muchos de ellos no existen, ni tienen alma y se les ve en la cara la falsedad en su sonrisa y amabilidad.

¿Sientes la amabilidad en el corazón para serlo?

Toda la vida me han dicho que por qué soy así, que por qué contesto mal…

Porque quiero tener una vida sana y feliz, y no la puedo tener. Entre otros motivos que no puedo escribir porque me acaban de caer dos lagrimones.

Dejen de decir a las personas cómo tienen que vivir su vida, ¡¡que solo hay una y hay que disfrutarla a nuestra manera!!