miércoles, 15 de octubre de 2025

Octubre (I)

    (Apreciados/as lectores/as. Todo lo que escribo en este blog son opiniones, por favor, no os toméis nada     a lo Twitter. Gracias por su colaboración)
  

  Otoño se acerca, y con él, los grandes virus deseando entrar en un cuerpo. Hay que abrigarse el cuello los que padecemos de amigdalitis o hemos cogido cinco seguidas en un mismo invierno y, encima, en ciertos lugares donde pasábamos muchas horas se nos reían en la cara. En ese instante, automáticamente mi cerebro crea un pensamiento así cómo... "ojalá te vuelva". Tú no te vas a reír de mí sin mi permiso.

    Después está la gran discusión entre celebrar La Castañada y Halloween. Mirad, yo siempre de pequeña en ese colegio manipulador celebrábamos La Castañada con no recuerdo qué y, al final de la fiesta, nos daban un cucurucho de papel-cartón con castañas tostadas. ¿Qué tendría que haber hecho? Tirarlas a la basura y escupir en ellas, porque estaban asquerosas. Sí, la palabra "asco" tendría que estar permitida en nuestros entornos sociales cuando hablamos de comida, porque hay comidas que dan muchísimo asco. 

    Conozco un gran cocinero que me dice siempre que comemos por la vista, y no le falta razón al hombre. A mí no me pongas grillos, ni magret d'ànec, ni otras minudencias para comer ni nada de eso, ni 100 platillos minis por 500€; por favor, eso no es comer ni es nada. Tampoco es que me coma tres enormes platos; pero haga el favor de ponerme al menos un primero y un segundo en condiciones. Y, si me quedo con hambre, agradezco un heladito de limón para la digestión. Que para aquel que no le guste el limón, efectivamente, ese dulce ayuda a que baje un poco la comida. Hay muchos secretos de cocina que, la gente que te dice: uy, en este restaurante hemos comido muy bien, no saben realmente lo que es comer bien de verdad, porque luego vas tú a ese lugar y es para echarse a llorar.
 

   El mes de octubre es aquel espacio de tiempo entre el calor y el frío que se me hace insoportable pasar. Que durante el día hace un sol espectacular y por la noche refresca un poco pero no sabes con qué abrigarte porque te pasas o te falta. Así que no me queda otra que ir aceptando las etapas que vienen con unas castañas crudas, que me gustan más.


    Feliz mes de otoñubre. 


    ¡Ah! Prefiero Halloween


viernes, 5 de septiembre de 2025

Septiembre (I)

Estoy harta, y como nadie quiere escucharme o le da igual, pues escribo aquí. A veces pienso de dónde saca la gente el buen humor de cara a la galería cuando de puertas para adentro te pasarías el día en la cama sin salir, sin hablar, sin gastar energía. ¿Qué os anima a vivir? Yo solo quiero que un coche me atropelle, pero ni despistándome me pasa, ¿estaré protegida por alguien? ¡Que se manifieste! ¿Qué quiere de mí?

Me envían propaganda, doy las gracias y deseo suerte. No responden. Pregunto a una de mis mejores amigas qué tal su verano, sin respuesta. ¿Adónde están los tan buenos deseos de antes, que si hermana que si mi...? 

Y cuando hay un plan, siempre es lejos de donde vivo, siempre, no puede ser a medio camino o en otro lugar, no; tiene que ser a cinco minutos de la otra persona. Me he cansado.

Septiembre es un mes raro, es de las pocas veces que no me gusta y no tengo ganas de absolutamente nada. Mi ciudad está llena de ocio, no quiero ir a nada en absoluto. En todos los sitios hay demasiada gente, te empujan, te rozan con su sudor retestinado, hay mucha gente que huele mal, y esto último es una cosa que voy a repetir hasta la saciedad, porque en esta sociedad hay personas que, no conocen la palabra agua, jabón, colonia y desodorante. Y si no fuera porque corro el riesgo de vete a saber qué, pues haría cosas: promociones de productos de higiene personal, distribuidora de Avon Cosmetics, quién sabe.

Podéis creeros, que hace poco tuve un trabajo en un piso (vamos a obviar qué tipo de trabajo, porque vari@s de aquí sabéis mi profesión) y del olor raro a comida extranjera salí de ese lugar con náuseas? Sí, querid@s lectores, esto es real. Y la persona me ha vuelto a reclamar para trabajar nuevamente, por supuesto he dicho que no.

viernes, 22 de agosto de 2025

Los caramelos de la felicidad.

Érase una vez una fiesta de carnaval con toneladas de confetti y 40 caramelos. La aventura de llegar es lo de menos, pero vamos paso por paso.

Este fue el tercer febrero que iba. El primero iba perdida, ya había confetti por el suelo y ya habían pasado todas las carrozas. La segunda vez, pude ver por fin las carrozas y a la maga. Ella iba acompañada de su mago, que iban disfrazados como de vampiros. Los vi de lejos, para nada quería ser una aguafiestas. La multitud de carrozas iban tirando caramelos a diestro y siniestro y logré cazar bastantes el año pasado. Pude disfrutar plenamente acompañada de una amiga una lluvia de confetti de unas 20 toneladas. Fue mágico y especial.

Este año fue raro, me tocó ir sola y estaba preocupada por unos temas personales. Fue una escapada exprés, porque no podía perderme, una vez más, una fiesta tan grande. Además, este año lo hicieron mucho mejor porque cambiaron la ruta de las carrozas y había mucho más espacio para verlas. Volví a ver a la maga, esta vez su grupo iba de payasos piaratas. Recogí 40 caramelos, 20 de los cuales aún me duran, de muchos sabores: fresa, limón, naranja, piña y manzana verde.

Y estos son los caramelos de la felicidad, porque al comerme uno me traslado a aquel día inigualable y espectacular. Son caramelos mágicos, pero la maga todavía no me dio ninguno, ¿en 2026 pasará? Lo importante la próxima vez es volver a pesacar caramelos como si no hubiera un mañana y acabarme los de este año, besándolos y dando las gracias por tan rico manjar.

¿Habrá siguiente capítulo...?