domingo, 11 de junio de 2023

Destino, energía, acabar.

Hoy me han preguntado si creía en el destino. Yo misma no sabía qué responder. Todo es complejo. Hay tantos destinos como pensamientos, y tantas mentes como humanos, tantos deseos como fracasos. Me he limitado a explicar Edipo Rey de Sófocles y a decir que hace tiempo el destino se lo crea uno mismo.

No sé responder muchas preguntas complejas para el emisor y para mí como receptor, me limito a responder sobre mi propia vida o supuestas situaciones varias dando mi ejemplo.

No me gustan las complejidades y las preguntas sin respuesta, pero tampoco voy a hacer un drama ni montar un circo --bueno, en otra vida creo que fui circense o cómica, porque si algo bueno tengo es que suelo hacer reír a las personas-- porque el tiempo no se puede comprar... ¿o sí?

Me dijeron una vez en un taller de crecimiento personal, que "la energía está para usarla", pero yo todavía no sé qué significa, ni si sé usarla o no. En términos prácticos, todo es energía: la forma de vestirse, cómo expresarse, de qué manera caminar, ...

Así como tenemos energía solar, eólica, hidroeléctrica... pues también hay la que "no se ve" pero existe, porque la puedes sentir, como las emociones.

Acabar.

Acabar con tus propios límites.

Acabar con aquello que no te gusta.

Acabar de entender aquello que te provocaba dudas hace tiempo.

Acabar de hacer todo lo pendiente.

Acabar por no hacer nada, porque así lo sientes en ese momento.

Acabar por tu bienestar una conversación en bucle.

Pero jamás acabes con tu vida, porque eso no es de valientes. 

Y aquí en mi blog, si lo estás leyendo, es que eres una persona valiente. Gracias.

sábado, 3 de diciembre de 2022

El ermitaño místico (I)

Érase una vez, en lo alto de una colina gallega, un ermitaño. Era alto, esbelto, de expresión seria, barba media y ojos negros azabache. Causaba mucha atracción de entre las más bellas damiselas del lugar, todas querían casarse con él.

Cada día tenía su ritual del buen vivir: por la mañana, se tomaba su café al lado de un buen libro; al medio día, sus macarrones a la boloñesa y su postre favorito, helado de chocolate; por la tarde tomaba otro café acompañado de algún dulce y su libro; por la noche cenaba ligero, cualquier cosa que le ayudase a conciliar el sueño, ya que al paso de los años, le costaba entrar en los brazos de Morfeo. Como a muchos humanos.

Aquel ermitaño era tan inteligente, que no se dejaba cortejar por mujeres, no le convenía, pensó. Él no quería compromisos de ningún tipo ya, estaba dedicado en cuerpo y alma al cultivo de la poesía mística, decidió este camino al ver que con las mozas no había mucho entendimiento algunas veces. Preferió el camino de la Luz Divina.

En su pequeño y acogedor monasterio, tenía todo lo necesario para vivir; alejado del mundanal ruido de la ciudad, que tanto hastío le causaba siempre. Le servían varias personas a su merced, con todas las comodidades posibles.

Un día, una de aquellas mozas de la colina que volaban los vientos por él, se acercó a su monasterio sin avisar. Picó a la puerta de una de las habitaciones del ermitaño y este le abrió con aires refunfuñones.

--Buenos días señor, le traigo un pequeño dulce para que se deleite vuestra merced, lleva aquí muchos días encerrado, le veo más delgado y he pensado que esto podría gustarle...

--¿Hermenegilda, qué hace usted aquí, si puede saberse?

--No no, mi señor, solo quería que se alimentara un poco...

--¿Y viene así, sin avisar? ¿A usted qué le importa si me alimento o no? ¡Como si me muero! Estoy harto, siempre alguien viene a interrumpir mi paz, mi lectura y mis poesías. 

--No se preocupe, paso el mensaje al resto de chicas para que no vengan nunca más a servirle nada, ni a hacerle detalles de ningún tipo, ni a darle los buenos días, ni a limpiarle su apestosa habitación, que tienen que ponerse una máscara especial cada vez que entran aquí. ¡Un respeto! Llevamos años sirviéndole sin nada a cambio, cubriendo sus necesidades básicas ¿y así nos trata? Es usted un desdeñoso ermitaño desagradecido, y mire, ahí tiene su castigo divino, siempre estará solo.

--El camino que he escogido no entinde de compañías, hay que estar solo para llegar a la Gloria Divina, sin dependencias ni apoyos más que los del gran Jefe del Cielo. Desaparezca de aquí ya. Déjenme tranquilo. No tengo ganas de debatir.

Y después de esta conversación, el poeta místico escribió sus últimos versos y los dejó en su pequeño y acogedor monasterio para la posteridad.

Finalmente, se unió su alma con Dios, en busca de su paz interior, que tantos años había perseguido.

domingo, 28 de agosto de 2022

Actitud y oratoria

Hace pocos días escuché a alguien decir que la actitud y la oratoria es lo que puede hacernos triunfar en la vida y vencer los obstáculos que nos obnubilan nuestros deseos.

Aplicándolo al ámbito laboral, como profesora que soy, lo entiendo: debo cumplir la mayoría de las expectativas de mis alumnos, y eso solo lo he conseguido gracias a mi actitud y oratoria, ya puedo tener todos los estudios que sean… que, sin esas dos acciones, difícilmente estén contentos.

Por ejemplo, una clase de pura gramática con un mismo tono de voz, tirando a monótono, es bastante imposible que tus receptores entiendan algo; sin embargo, poniendo toda tu actitud y oratoria con diferentes maneras de explicar, tonos de voz y alguna que otra broma sobre el propio temario, tienes a tus alumnos ganados.

Evidentemente, hay millones de maneras de explicar las asignaturas de cualquier profesional cualificado, de eso no cabe la menor duda, y también se ganan sus alumnos con sus técnicas; pero creo que estas dos son fundamentales.